- ROBLE QUEJIGO
Quercus faginea
Euskara: Erkametza, Haritza.
El roble quejigo es un árbol de porte medio, de hoja marcescente o semicaduca, que persiste marchita sobre la planta durante el invierno, por lo que se le distingue fácilmente de otros bosques durante este periodo.
En la mayoría de los casos se le ve reducido a porte arbustivo, por la degradación de los suelos y por las frecuentes talas a que a veces se le somete. Tronco algo tortuoso y no muy espantoso. Corteza grisacea y rugosa.
Hojas con pecíolo desarrollado, borde recorrido por dientes poco profundos. Envés provisto de una capa fina de pelos estrellados y simples.
Florencia entre abril y mayo. Sus frutos, las bellotas, nacen sobre cortos pedúnculos; maduran y se desarrollan entre septiembre y octubre.
Habita en la región Mediterránea occidental; en Baleares en la isla de Mallorca; y en la mayor parte de la Península salvo en su extremo noroccidental.
En la sierra de Cantabria se sitúa por debajo del haya, fuera de la zona de las nieblas, cediendo el terreno a la encina en los carasoles con suelos pedregosos y poco profundos.
En el alto de Romillas lo encontramos hibridado con otro roble, el Qercus pubescens, siendo difícil encontrar ejemplares en estado puro.
En la Rioja Alavesa, a medida que dejamos la sierra y nos desplazamos al sur, a zonas más cálidas y secas, el roble cede el sitio a la encina, pero no desaparece, ya que se refugia en los barrancos y fondos de los valles buscando tierras frescas y humedas.
Hojas de quejigo hibridado con Quercus pubescens. |
Detalle del tronco del quejigo. |
Hojas de roble quejigo |