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De Ourense a Fisterra 21/30-06-2023

185 Km. Desnivel acumulado: 3.911 m.

Etapas

EtapaDistanciaDesnivel acumuldo
Ourense – Cea21,8 km597 m
Cea – Botos25,7 km590 m
Botos – Silleda14,1 km331 m
Silleda – Ponte Ulla19,1 km180 m
Ponte Ulla – Santiago de Compostela19,4 km522 m
Santiago de Compostela – Negreira18,5km426 m
Negreira – Santa Mariña20,5 km480 m
Santa Mariña – O Logoso17,1 km274 m
O Logoso – Corcubión16,3 km171 m
Corcubión – Fisterra12,5 km340 m

1. Ourense – Cea

La salida desde Ourense cruza el histórico puente romano sobre el Miño y asciende entre viñedos, soutos de castaños, robledales y pequeñas aldeas de granito. El camino atraviesa el valle del Barbantiño, donde abundan los ríos, molinos y puentes tradicionales. La llegada a San Cristovo de Cea, famoso por su pan artesanal, se produce en un paisaje de praderas y bosques atlánticos.

2. Cea – Botos

Es una de las jornadas más rurales del Camino Sanabrés. El recorrido asciende por montes cubiertos de robles, castaños y eucaliptos, con continuos cambios de nivel entre aldeas dispersas y caminos tradicionales. El entorno del monasterio de Oseira (si se toma la variante) añade un espectacular paisaje de montaña y bosque. La etapa termina en Botos, junto a Lalín, entre praderas, granjas y bosques mixtos.

3. Botos – Silleda

Etapa corta y muy agradable por la comarca del Deza. Predominan los campos de cultivo, praderas ganaderas, pequeños bosques de ribera y aldeas de piedra. El relieve es suave y el paisaje transmite una intensa sensación de Galicia rural tradicional.

4. Silleda – Ponte Ulla

El camino entra en la provincia de A Coruña siguiendo valles agrícolas y bosques de eucaliptos, robles y pinos. El descenso hacia el río Ulla es especialmente hermoso, con puentes históricos y vegetación de ribera muy abundante. Ponte Ulla aparece rodeada de agua, bosques y antiguas construcciones vinculadas al paso del río.

5. Ponte Ulla – Santiago de Compostela

Los primeros kilómetros ascienden por un terreno ondulado entre carballeiras, eucaliptales y pequeñas aldeas. Después el camino se suaviza y conduce gradualmente hacia Santiago, atravesando parroquias rurales y zonas verdes periurbanas antes de llegar a la Praza do Obradoiro, uno de los grandes finales emocionales del Camino.

6. Santiago de Compostela – Negreira

Comienza el Camino de Fisterra. Se abandona Santiago entre parques y barrios históricos para entrar rápidamente en un paisaje de bosques de robles y eucaliptos, senderos rurales, hórreos y aldeas tradicionales. El puente medieval de Ponte Maceira, sobre el río Tambre, es uno de los lugares más bellos de toda la ruta.

7. Negreira – Santa Mariña

El camino se vuelve más solitario y auténtico. Predominan los montes, ríos, carballeiras y pequeñas explotaciones ganaderas, con largas caminatas entre bosques y aldeas dispersas. Es una etapa de gran riqueza natural y muy poco urbanizada.

8. Santa Mariña – O Logoso

Jornada de media montaña por el interior de Xallas. El paisaje alterna brañas, praderas, bosques de eucalipto, robledales y montes abiertos, con frecuentes panorámicas sobre el interior de la Costa da Morte. La llegada a O Logoso se produce en un entorno especialmente tranquilo y rural.

9. O Logoso – Corcubión

Tras pasar por Hospital, el peregrino contempla por primera vez el océano Atlántico, un momento inolvidable. El camino desciende hacia la costa entre matorrales atlánticos, pinares, praderas y vistas sobre la ría de Corcubión. La llegada a Corcubión, junto al mar, supone un cambio radical respecto al paisaje del interior.

10. Corcubión – Fisterra

La última etapa bordea la costa entre playas, dunas, pinares y acantilados, con el Atlántico siempre presente. Se pasa por Sardiñeiro y Langosteira antes de ascender al Faro de Fisterra, donde el horizonte marino, las rocas graníticas y las puestas de sol sobre el océano ofrecen uno de los finales más sobrecogedores del mundo jacobeo.

Un viaje del río al océano

Esta división en diez etapas permite apreciar con claridad la evolución del paisaje gallego: de los valles del Miño y el Barbantiño, a las praderas y bosques del Deza, el valle del Ulla, la Compostela histórica y, finalmente, la Costa da Morte. Es un recorrido especialmente recomendable para quienes buscan una experiencia muy natural, poco masificada y profundamente gallega, en la que el camino termina no solo en una ciudad santa, sino también frente al mar infinito de Fisterra, antiguo Finis Terrae del mundo conocido.

El paisaje natural del recorrido

El camino comienza en el valle del Miño, rodeado de viñedos, bosques de robles y castaños, y avanza por el interior de Ourense y Pontevedra entre carballeiras (robledales gallegos), aldeas de piedra, hórreos, praderas y suaves montes. Tras llegar a Santiago de Compostela, el paisaje cambia de nuevo: el Camino de Fisterra atraviesa una Galicia cada vez más húmeda y solitaria, con bosques de eucaliptos, ríos, brañas, montes abiertos y pequeñas aldeas, hasta que, cerca de O Logoso, aparece por primera vez el océano Atlántico. El recorrido termina entre playas, dunas, pinares y acantilados de la Costa da Morte, culminando en el Faro de Fisterra, uno de los finales más emblemáticos de cualquier Camino de Santiago.

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